Ana Garrigós
Cuidadora

Entré en la casa hogar de la Fundación Lukas después de trabajar muchos años en centros residenciales y, sin duda, es el mejor recurso que pueda existir. Les permite una mejor integración a todos los niveles, además de proporcionarles una mayor calidad de vida. Cuando llegué me llamó mucho la atención lo bien adaptada que estaba la vivienda, puesto que no falta ningún detalle. Aquí es todo mucho más personalizado, ellos mismos eligen las cosas de su día a día, como la alimentación, las actividades, las salidas de ocio…cosa que veo esencial si queremos conseguir una vida plena.Pero lo que, con diferencia, hace que me encante mi trabajo, son esas seis sonrisas que se han colado en mi corazón y ya forman parte de él…